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COLUMNAS

"NO Maestro"

por Ximena Cousiño

Artista - Pintor y Dibujante

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Ximena Cousiño

Artista Chilena, Pintor y dibujante.

Contiene una larga trayectoria en el mudo Artístico Cultural, 

Con exposiciones a lo largo de Chile y en el Extranjero.

Recientemente encargada de dirigir el equipo programático cultural de un destacado candidato presidencial de Chile .

NO MAESTRO

Hace muchos años ya, tuve una conversación larga con un amigo, profesor de estética, brillante. Él profetizaba que todo iba a ser digital, que no se necesitaba aprender a dibujar para hacer arte, que eso estaría obsoleto. El conceptualismo reinaba, y reinaría. Mi respuesta inmediata fue, No maestro, siempre van a haber personas que necesitan un lápiz a mina para dibujar, hay una conexión neurológica entre la mano y el alma, el oficio no puede morir. Siempre habrá un loco de amor por el hacer, por el crear, por el querer atrapar la naturaleza como el primer hombre primitivo en alguna caverna como Lasceaux o Altamira.

 

Oficio; la maestría, el dominio absoluto de un instrumento que transforma la materia en algo sublime, intangible, trascendente y bello. Palabras en poesía, viento y cuerdas en melodía, carbón en dibujo, movimiento en danza…

Hay una belleza universal, objetiva que no puede responder a teorías, porque es de tal magnitud que se sostiene sola. Nos detiene la mirada, nos emociona y cautiva. Sea una porcelana china, una barca funeraria egipcia, un diseño en un pilar de la mezquita de Abu Dhabi, un bajo relieve en una catedral gótica o un dibujo de Rembrant todo ojo no entrenado al posarse se pausa. La belleza del Taj Majal no necesita explicaciones, la huella humana la cubre y la ensalza a la vez que da gloria a la nación de la cual nació.

Catedral de Milán

No querido amigo, Duchamp, Rauschenberg y Bazeliz son muy distintos. Necesitan del discurso, o no se sostienen. A primera vista no producen la emoción en un ojo no ¨educado¨, un ojo no contaminado de marketing cultural. Mi ojo educado, vio en ellos la promesa, la libertad, la creatividad, el vértigo por la fama, el delirio por el Rock Star, el pintor dios que es reverenciado como sabio, enaltecido y digno de monumentos, los museos que son las catedrales del siglo XX y XXl. Horas de vacío, llenos de teoría estética y vanidad; La Cindy Sherman: narcisismo, provocación, degradación y violencia, Yoko Ono: vanidad y soberbia, Andy Warhol ya está desgastado, vaciado de contenido. Mil pintores, mil performances, más instalaciones, siempre buscando dentro de lo contemporáneo algo que lo justifique. De repente se ven chispazos, se vuelve a tener fe, y sigue la interminable caminata por museos y galerías por el mundo entero, y sigue el vacío. Chuck Close en los 80 había encendido una luz, no podía creer que fuese óleo sobre tela. Richter aparece en el radar internacional recién en los 90, aunque había estado trabajando silenciosamente en su taller haciendo el contradiscurso al pop mientras Andy andaba en la cima de la locura del Studio 54, todo pose y marketing. A pesar del furor de la abstacción, y el conceptualísmo, seguía vivo el espiritu del que ama el hacer.

Aquí en Chile fueron Antúnez, Cienfuegos, Aldunate y los neo expresionistas que volvían a la figuración. Creo que todos nos hicimos expresionistas de algún tipo, Bororo, Benmayor, Dominguez dieron una salida marketera y entretenida que hizo de este rubro una opción válida para vivir. Las leyes de donaciones permitieron un boom de libertad hasta que las fueron aniquilando. Entonces aparecieron los otros dioses: los curadores. Tenían el poder de conceder una plataforma o un trampolín al exterior y hacer carrera. Pero no aceptaban cualquier cosa, tenía que ser serio, conceptual. Regirse por las leyes del magister postmoderno. Crítica social, ruptura del marco, desplazamientos, deconstruir, revisar. Del marketing al dogma. Luego aparecen otros chispazos Castañeda, Babarovic y varios que empiezan a incorporar el oficio hasta que aparece Lorca. Aún muy joven, invade el Museo de Bellas Artes con un oficio impecable. Un desafío donde la barra queda alta. Su aparición no se da de la nada, hay un movimiento en resistencia, que esta latente en todo el mundo. Desafía los conceptos del siglo XX, de la basura conceptual, y el realísmo se yergue otra vez. ¿Serán otros dioses? o la apertura a una renovación cultural, donde vuelva el valor de lo hecho a medida del tiempo que requieren los materiales nobles, los cuales demandan pausa, observación, mesura. Tecnicas que requieren admitir con humildad la necesidad de aprender de nuestros antepasados, de miles de años de aprendizaje. Una tecnica que requiere el dominio del oficio, de uno mismo y de años de disciplina.

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Descubrir que hay en Chile un movimiento cada vez más potente, un hambre que se hace cada vez más patente por el oficio me trae consuelo. Saber que no estoy sóla, y que hay otros locos de amor por la pintura me trae la esperanza de que el arte sea un vehículo para la belleza y la bondad. ¿Acaso no es bondad hacer cosas bellas que resuenen en el tiempo y hablen del hombre al hombre de lo humilde y lo potente? El dibujo, tan menospreciado por mi querido amigo maestro, es la base de la humanidad que quiere crear, porque no puede hacer otra cosa porque nació pintor. El dibujo perseguido tantos años suena sobre la tela que trata de capturar por un instante la emoción.

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